Observatorio Política Brasileña

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domingo, 2 de noviembre de 2014

Más allá de nordestinos y bandeirantes


http://sur.infonews.com/nota/9894/mas-alla-de-nordestinos-y-bandeirantes

Elecciones en Brasil

Más allá de nordestinos y bandeirantes

Más allá de nordestinos  y bandeirantes
Foto: Ricardo Romero
El equipo de campaña tuvo tres semanas de intenso trabajo, y si bien el viernes 24 estuvieron un poco relajados, porque tanto las encuestas de Ibope como Data Folha así como su testeo de traking colocaban a la actual mandataria arriba por 6 puntos sobre el tucano. Sin embargo, recién pudieron relajarse cuando los pos-net dispuestos para sufragar a lo largo de Brasil imprimieron las actas electrónicas que sentenciaron la victoria de Dilma Rousseff. El domingo pasado, con 54,5 millones de votos, la mandataria derrotó a Aêcio Neves, quien obtuvo poco más de 51 millones, de los 105,5 millones de sufragios válidos. Fueron 112 millones de brasileños que concurrieron a las urnas digitales, si se les suman los 5,2 millones de nulos y otros 1,9 millones en blanco. 
Más allá de que la diferencia fue de una distancia nada despreciable de 3,5 millones de apoyos, inmediatamente los medios marcaron a esta contienda como una de las elecciones más reñidas en la historia de los balotajes en Brasil, mecanismo implementado con la Constitución de 1988 y aplicado por primera vez al año siguiente, quedando por debajo de la diferencia de 4 millones que sacó Collor de Mello derrotó cuando derrotó a Luiz Iná­cio Lula da Silva en 1989.
Es la sexta vez que un candidato del Partido de los Trabajadores enfrenta a uno del Partido de la Social Democracia Brasileña. Dos veces el postulante petista, Lula, fue derrotado por un tucano en primera vuelta, en ambas ocasiones por Fernando Henrique Cardoso (55,22% a 39,7% en 1994 y 53,06% a 31,71% en 1998). En tanto que las últimas cuatro elecciones fueron ganadas por el PT en segunda vuelta, dos veces con Lula (en 2002 con 61,27% a José Serra con el 37,72% y en 2006 con 60,83% a Geraldo Alckmin 39,17%) y dos elecciones con Dilma Rousseff (en 2010 con el 56,05% a José Serra con el 43,95% y este año con el 51,64% a Aêcio Neves con el 48,36%). Así, este clásico político concluye con una tetravictoria y consolida al petismo por más de tres lustros en el gobierno.
Nordestinos vs. Bandeirantes. Apresuradamente, analistas y medios de comunicación salieron a sostener que la presidenta ganó gracias al asistencialismo hacia los sectores populares, especialmente localizados en el nordeste del país. Incluso, esta situación desa­tó la furia de los sectores medio-altos de San Pablo, expresado fuertemente en las redes sociales. Podemos tomar como ejemplo a la modelo Loris Kraemerh, de 22 años, que quemó su documento electoral por la victoria de Dilma Rousseff. La rubia subió en su cuenta de Instagram un video donde le prende fuego a la cédula. Y su indignación no terminó allí, publicó en su cuenta de Facebook para sus 7.267 seguidores: “Para bien de los electores del Nordeste que votan al PT y después van a San Pablo gobernado por el PSDB atrás de una vida mejor”.
Pero si bien es un dato insoslayable que con los votos del nordeste brasileño Dilma Rousseff pudo compensar la diferencia que logró Aêcio Neves, porque el tucano sacó una diferencia de 6.807.906 de votos en el Estado de San Pablo; 1.115.271 en Santa Catarina; y en Paraná 1.356.285; la petista logró contraponerlo con su performance de más del 70% en cinco Estados, donde obtuvo ventajas de 2.907.306 en Bahía; 2.455.129 en Ceará; 1.978.899 en Pernambuco; 1.808.245 en Maranhão, y 1.001.212 en Piauí, lo cierto es que cabe hacer un análisis más profundo de la situación. 
Porque cabe destacar que Dilma Rousseff sumó más votos en la región sur y sudeste, unos 26,7 millones, que en la región del nordeste y norte, donde alcanzó 24,8 millones. A su vez, resulta inapropiado sostener que el PT es mero voto de las zonas pobres del Brasil, porque obtuvo 8.488.383 en San Pablo; 5.979.422 en Minas Gerais; 4.488.183 en Río de Janeiro; 911.906 en Espíritu Santo; 2.408.740 en Paraná; 1.353.808 en Santa Catarina y 2.997.360 en Rio Grande do Sul, los Estados más industrializados del país.
Otro argumento es que Dilma Rousseff ganó con el asistencialismo del Programa Bolsa Familia y apresuradamente provocó el exabrupto de Eleika Bezerra Guerreiro, concejala de Natal en Rio Grande do Norte por el PSDC (Partido Social Demócrata Cristiano), que pintó de rojo el norte y el nordeste afirmando que es una nueva Cuba y de azul el sur y sudeste porque representa el verdadero Brasil. Y su nazismo no se detuvo allí, porque propuso implosionar a Minas Gerais para que sea un lago de contención entre ambas regiones. Algo no muy alejado del planteo de Aêcio Neves, cuando en el último debate sostuvo que Dilma Rousseff quería convertir al país en una Argentina o una Venezuela.
Es que estas afirmaciones se sostienen en estudios como el realizado por un equipo de periodismo de investigación de la Red Globo, que efectuó un testeo de correlación entre la votación de la presidenta y la proporción de familias que reciben la asignación en los más de 5 mil municipios y, como se esperaba, existe una correspondencia entre el nivel de votación y la proporción de beneficiarios del programa federal. Más allá de eso, este planteo esconde un detalle, y es que la petista logró vencer las elecciones con más votos fuera de la región del nordeste y también puede afirmarse que lo hace independientemente de esa política.
Por eso, conjeturar que la preferencia por Dilma Rousseff creció en concordancia con las ciudades beneficiadas por las cuotas del beneficio, tienen una base monocausal que no consideran otros factores que pueden influir en la decisión individual de los electores, porque se tomó como referencia el comportamiento en los municipios. A su vez, no toman otras variables que pueden distorsionar o converger el análisis, como nivel de de­sarrollo, densidad de población, referencias partidarias locales, etc. 
A su vez, siguiendo los mismos datos publicados en el blog de este equipo de investigación (http://oglobo.globo.com/blogs/base-dados/) los votos provenientes del Bolsa Familia no alcanzan para que Dilma Rousseff gane las elecciones. Incluso al ver la correlación entre el primer y el segundo turno, se puede observar que no hubo correspondencia entre el crecimiento de votos de la candidata petista y la geolocalización de los planes sociales, lo que muestra que no hubo asociación entre la victoria de la mandataria y esta política social. 
Es más, en los mapas divulgados en el blog, se presenta que la presidenta mantuvo su nivel de preferencia en las ciudades de mayor proporcionalidad de asignación del programa, en tanto que sumó votos decisivos en ciudades como Minas Gerais, Río de Janeiro o mismo San Pablo, donde no tienen altos porcentajes de beneficiarios, lo que muestra la independencia de la victoria respecto a esta programa de gobierno.
Inclusive, la columnista de Fo­lha de San Pablo Mônica Bergamo sostuvo que: “El mapa de la victoria de Dilma Rousseff sobre Aêcio Neves en Minas Gerais desarma la tesis de que regiones más ricas votan al PSDB y las más pobres al PT. En tanto que el tucano ganó en Belo Horizonte y en el sur de Minas, la petista venció en el próspero Triângulo Mineiro y en ciudades medias importantes, como Juiz de Foro, así como en regiones más carentes del Estado, como el Valle de Jequitinhonha”. Es más, un dato que preocupó al PT es que perdió votos en zonas periféricas de San Pablo, como en Cohab José Bonifacio, Itaquera, São Miguel Paulista, Capão Redondo, Campo Limpo, Brasilândia y en otros barrios donde estaban acostumbrados a ganarles a los tucanos con holgura.
En definitiva, de los 15 Estados en que ganó Dilma Rousseff, en 11 lo hizo con más del 60%, en tanto que Aêcio Neves sólo en 5 distritos logró superar esa marca de los 12 que conquistó. Y como nadie es profeta en su tierra, resulta interesante ver que la petista pierde en Rio Grande Do Sul, donde actualmente reside, aunque gana en Pernambuco, ciudad donde nació y de la que era oriundo Eduardo Campos; en tanto que el tucano pierde Minas Gerais, de donde fue gobernador.
Un debate más profundo. Pero éste no es un mero clásico entre dos partidos, sino que implica la confrontación de dos proyectos de país. En San Pablo,Miradas al Sur pudo conversar con Félix Ruiz Sánchez, quien es profesor de la PUC-SP y asesor del gobierno de Fernando Haddad en el municipio, y que fuera coordinador del Presupuesto Participativo en la gestión de Marta Suplicy y miembro del gabinete de Fernando Lugo en Paraguay. Según el especialista: “Esta elección permitió establecer un debate de fondo entre el PT y el PSDB, donde se expresaron diferencias claras de programa. Además, obligó al petismo a salir de la inercia de gestión y restablecer vínculos con la sociedad. Su desafío es reencontrar propuestas de cambio, no en el sentido conservador de Neves, sino en la propuesta original del PT”.
En el mismo sentido, Leonardo Boff en una columna de Brasil de Fato referida a comprender la victoria de Dilma Rousseff, sostuvo que “la cuestión de fondo de nuestro país está siendo ecualizada: garantizar a todos, más principalmente a los pobres, el acceso a los bienes de la vida, para superar la espantosa desigualdad y crear mediante la educación oportunidades a los pequeños para que puedan crecer, se desarrollen y se humanicen como ciudadanos activos”. A su vez, agrega: “Este proyecto despertó el sentido de la soberanía de Brasil, lo proyectó en el escenario mundial como una posición independiente, cobrando un nuevo orden mundial, en el cual la humanidad se descubre como humanidad, habitando la misma Casa Común” (Brasil de Fato, 28/10/2014).
Más duro es el politólogo argentino Gonzalo Rojas, radicado en Paraíba y profesor de la Universidad de Campina Grande, quien consultado por Miradas al Sur sostuvo: “Es un triunfo pírrico de Dilma frente a la incomprensión de la importancia de las jornadas de junio de 2013, las huelgas del primer semestre, que superaron las direcciones y las señales a los mercados. Porque los que ayer eran llamados nazis, hoy son convocados al diálogo. Si bien triunfó el PT, la crisis de su proyecto es innegable”.
Desde otro aspecto, y en referencia a las movilizaciones del año pasado, la izquierda trotskista tomó posición fuerte contra el tucano, porque la candidata Luciana Genro sostuvo que “recomendamos a los electores del PSOL (Partido Socialismo y Libertad) que no voten por Aécio Neves en el segundo turno de las elecciones presidenciales”, alegando que “la criminalización de las movilizaciones populares y de los pobres emprendida por los gobiernos tucanos, en especial el de Geraldo Alckmin, nos coloca en oposición frontal al proyecto del PSDB”.
Nuevo tablero político. Disputada la partida, cabe señalar que el escenario deja a un tercero en discordia, que es el Partido Democrático Brasileño, hoy aliado del PT, que lo acompaña con Michel Temar desde la vicepresidencia, y que es el partido con más gobernadores, conduciendo siete Estados con un electorado de 28,7 millones de personas. En tanto que el PT, solo lo hace en cinco, aunque con un padrón de 34,6 millones de sufragantes. Por su parte, el PSDB es el principal partido de oposición, contando también con cinco gobernaciones, con un padrón de 51,2 millones de registrados para votar. En tanto que vuelve a tener 15 Estados gobernados por la coalición y dos neutros cercanos al gobierno nacional.
A su vez, el PMDB tendrá un rol estratégico en el Parlamento, porque cuenta con la principal bancada en el Senado, con 19 miembros y es la segunda en Diputados, con 66 bancas. Lo que condicionará al PT, que si bien es la primera fuerza en la Cámara baja, con 70 diputados, en el Senado es segundo con 13 integrantes. Esta situación es un dato importante, porque si bien el PSDB tiene tan sólo 54 diputados y 10 senadores, puede sumar el apoyo de los pemedebistas y bloquear iniciativas del petismo, tal como ya sucedió esta semana, donde juntos lograron rechazar un decreto presidencial sobre participación popular.
Así será toda la gestión, porque el PT redujo su bancada de 88 a 70 diputados y la base aliada pasó de 339 a 304, lo que le dificulta mantener una mayoría ante el compacto bloque actual de 201 representantes de la oposición. Más allá de que en el Senado el PT mantiene su grupo de aliados de 52 miembros. Pero lo más complicado es que la composición del Parlamento es más conservadora, donde pesan los bloques de diputados evangélicos, opositores al casamiento igualitario o al aborto; o ruralistas, que se enfrentan a planteos ambientalistas o de los pueblos originarios; y sectores que impulsan la “mano dura” frente a temas de inseguridad. Por lo que será todo un desafío para Dilma Rousseff seguir avanzando en temas de derechos con un Parlamento refractario.
Cabe mencionar que en su discurso de victoria, además de prometer diálogo, sostuvo como principal objetivo de su próximo mandato el de avanzar con la Reforma Política, para la cual se comprometió a convocar a una Consulta Popular, planteo que cambió la cara de Michel Temer, quien estuvo detrás de Dilma Rousseff, especialmente porque las posibles modificaciones afectan intereses específicos de un partido que mantiene un peso electoral mediante a las actuales reglas de juego.
Por otra parte, los medios concentrados siguen presionando a Dilma Rousseff por cambios pro mercado, tal como lo hace un director de Folha de San Pablo, Igor Gielow, quien sostiene que si bien la presidenta venció, ahora tiene que enfrentar un tercer turno, centrándose en la situación económica del país, vaticinando turbulencias como una devaluación fuerte del real (Folha de San Pablo, 27/10/2014). Pero si bien es cierto que el último año la economía brasileña no lograr retomar su crecimiento, teniendo la actual gestión la media más baja, con 1,63%, frente al 4% anual de Lula (2003-2010) o el 2,25% de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), también cabe mencionar que presenta un índice inflacionario bastante bajo, 6,7% anual, y un nivel de pleno empleo, con una tasa que ronda el 5%.
En Río de Janeiro, Miradas al Sur pudo conversar con el economista Eduardo Crespo, quien es profesor de la Universidad Federal de esa ciudad, quien comentaba: “Es claro que la gente quiere un cambio, aunque no es la propuesta neoclásica de Aêcio Neves, que según todos los manuales de Economía que leí implica recesión. Es más, creo que la prudencia monetarista del PT casi le hace perder la elección. No entiendo por qué con 400 mil millones mantiene una férrea disciplina monetaria”. Lo cierto, es que Dilma Rousseff sostendría esa línea, algo que anunció en su discurso, donde reivindico la disciplina fiscal y monetaria de su gobierno.
Aunque también cabe señalar que esta política inclusiva tuvo efecto negativo sobre la base electoral del PT, porque fue una gran porción de sectores medios emergentes la que manifestó su intención de votar a Aêcio Neves, tal como lo analizó una consultora vinculada al petismo de San Pablo. Invitado por la misma,Miradas al Sur participó, como observador desde la cámara Gesell o sala de espejos, en la realización del estudio de grupos focalizados, especialmente uno de clase C2 (media-media) que votó a Dilma Rousseff en 2010 y lo hizo por el tucano en la primera vuelta. Ante la pregunta de ¿por qué lo hicieron?, respondieron sistemáticamente que querían un cambio. Sin embargo, quedaron sin respuesta ante la consulta sobre ¿qué cambios propone Aêcio Neves?
Profundizando el análisis, los participantes intercambiaron situaciones de vida, donde comentaban sus ascensos sociales. Lo sorprendente fue cómo su cambio social afectó su visión política. Una enfermera, que logró graduarse gracias al Pronatec, un programa de formación técnica del gobierno nacional, comentó que en el hospital los médicos amenazan con sacarle el saludo si votaba a Dilma Rousseff, en tanto que en su casa, la que lo hace es su suegra si volviese a hacerlo por Aêcio Neves, recordándole que con el gobierno del PT ella tuvo acceso al auto y a su vivienda. El ascenso social lo reflejó otra participante, quien sostuvo que antes del gobierno petista sólo podía comer menudos, y ahora puede comprarse ¡el pollo entero! También fue interesante el relato de una empleada doméstica, quien sostuvo que su empleadora ahora se enoja porque ella puede ir a la peluquería, comprar la misma ropa e incluso ¡comer kiwi! 
Quizás aquí esté una parte de la victoria de Dilma Rousseff, porque sus spots trabajaron en mostrar que ella y Lula lograron impulsar ese cambio y que sus propuestas pueden seguir transformando Brasil. En tanto que los mensajes de Aêcio Neves eran meras acusaciones y estaba vacío de propuestas, como señalaron los participantes, quienes sostuvieron en su mayoría que iban a repensar su voto. Tal como  señaló en Porto Alegre Raúl Pont a Miradas al Sur, parte de las adecuaciones del discurso en la estrategia de campaña frente a los programas televisivos fue la de buscar uno más asequible por la ciudadanía. Según el dirigente, “el discurso de la primera vuelta estuvo muy centrado en números, que muestran las conquistas, que son buenas, pero necesitamos que la gente relacione esto con la gestión del gobierno. Por eso, durante la segunda vuelta se buscó un lenguaje más coloquial en la presentación del programa”.
Si bien entre los desafíos de Dilma Rousseff estará encontrar políticas que seduzcan a esta nueva clase media, un problema más importante será pensar su relevo. Porque los tucanos salen con dos figuras importantes, el mismo Aêcio Neves, que devolvió al PSDB las aspiraciones de ser partido de gobierno, y Geraldo Alckmin, quien obtuvo más de 15 millones de votos en San Pablo. En tanto que inmediatamente el PT salió a colocar la figura de Lula para el 2018, frente al vacío de referentes que pudiesen aspirar a liderar el Planalto, más allá de que alguno de los gobernadores, como Jaques Wagner o Fernando Pimentel, o incluso figuras como Aloizio Mercadante, actual jefe de la Casa Civil, podrían tener el perfil para postularse. Pero el dato más relevante es que el PMDB también aspirará a colocar candidatos para la sucesión, siendo el principal aliado y clave para la gobernabilidad y victoria electoral, dejando un futuro bien incierto.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Los nuevos desafíos del PT

http://sur.infonews.com/notas/los-nuevos-desafios-del-pt




La realidad política del Brasil, en la óptica de uno de los fundadores del partido dirigido por Inácio Lula da Silva.
El 10 de noviembre pasado, el Partido dos Trabalhadores (PT) tuvo sus elecciones internas, donde el sector mayoritario que dirige Inácio Lula da Silva logró imponer la reelección de Rui Falcão en la presidencia del partido de la presidenta Dilma Rousseff.
Para analizar los resultados, Miradas al Sur fue recibido por Raúl Pont, miembro del Directorio Nacional del PT. En su despacho de la Asamblea Legislativa de Río Grande do Sul, compartiendo un gran cimarrão (mate), el diputado estadual comentó sobre las configuraciones políticas del PT, tanto a nivel interno como externo, y los desafíos que se abren de cara al 2014, en el marco de las movilizaciones sociales, los juicios por corrupción y las alianzas políticas en Brasil.
–¿El PED 2013 (Proceso de Elección Interna) marcó la consolidación del lulismo?
–En realidad no, mirando la composición de las corrientes internas, cambió poco respecto de las elecciones anteriores, a pesar de la victoria en primer turno de Rui (Falcão). Los resultados, desde el punto de vista de los grupos internos del PT, quedaron más o menos iguales o parecidos. Por ejemplo, nosotros crecimos un poco, pasamos de 17 a 21%, pero no es gran cosa. Lo que sucedió, es que Rui Falcão tuvo más votos que en la elección anterior porque una corriente, que siempre presentaba candidatura propia, más allá que en el segundo turno podía votar al candidato de la mayoría, esta vez no presentaron candidatos a nivel nacional, por presión de Lula, y apoyaron en el primer turno a Rui Falcão, pero a nivel regional estuvieron en listas separadas y candidaturas propias.
–Se dice que la victoria del lulismo abre marcos de alianza a centro antes que a izquierda.
–Si se entiende que abrir alianzas a centro es relacionarse con el PMDB (Partido Movimiento Democrático Brasileño) antes que con el PSB (Partido Socialista Brasileño), cabría preguntarse ¡¿cuál de los dos está realmente a izquierda?! (Risas). Porque la estrategia de Eduardo Campos, sostenida por los grandes medios de comunicación, impulsa alianzas que se orientan a derecha, sólo con la lógica de posicionarse contra Dilma (Rousseff). A su vez, cabe aclarar, que no es todo el PSB que está detrás de esta estrategia, porque en algunos estados se la rechaza y se plantea mantener el apoyo a la presidenta. Por eso, entiendo que no es el principal tema.
–Pregunta obligada: ¿cuál es el tema principal?
–Es impulsar las candidaturas propias; es que estamos convencidos de que hay que fortalecer al PT para seguir cambiando Brasil. En ese sentido, el desafío mayor es poner al partido en disputa en todos los distritos a fin de consolidarlo con fuerza propia.
–Pero esto el lulismo lo impediría.
–No tanto, porque varía en cada distrito. Por ejemplo, Rui Falcão ganó por un margen muy pequeño en Río Grande Do Sul, pero las otras corrientes en el Estado lograron ir a un segundo turno y ganar con una candidatura de Articulación de Izquierda, apoyada por “Mensajem” (la coalición de corrientes de izquierda de la que participamos), y que incluso los tres candidatos que este espacio llevó a nivel nacional superaban la candidatura oficial en este distrito. Por ende se llevará candidatura propia en este estado.
–Pero aquí, se entiende, son gobierno, pero qué pasa en otros estados.
–Es que la victoria de Rui Falcão a nivel nacional es muy relativa a nivel regional. Con problemas más de parte de ellos que de nosotros. Por ejemplo, Río de Janeiro, que es el tercer estado del país, segundo en importancia política por su historia, las corrientes mayoritarias que apoyaron a Rui Falcão, están defendiendo con nosotros la política de candidaturas propias y no acompañar al PMDB. Podemos seguir citando, como Paraná, donde también estaríamos llevando candidatura propia, o como en Santa Catarina, donde fue derrotada Idelí Salvatti, Ministra las Relaciones Políticas de la República, que impulsaba un acercamiento con el actual del Estado. O en Mina Gerais, donde Fernando Pimentel es el candidato a gobernador con grandes chances, y apoyado por el campo mayoritario. Incluso, Lula está defendiendo la idea de candidatura propia en San Pablo. Entonces usted ve que en Río de Janeiro, Paraná, Santa Catarina, Río Grande do Sul, San Pablo o Bahía se marcha hacia candidaturas propias que marcan la tendencia del Partido.
–Igualmente, el punto central es fortalecer a Dilma
–Sí, claro, el mismo Lula busca fortalecer el gobierno de Dilma, desde una visión muy pragmática quizás, a veces poco ideológica, pero con un discurso que reclama la vuelta al partido, paradójicamente, para que éste sea más fuerte y más programático, pero es claro que está apoyando a Dilma y apuntala su reelección. Pasado el susto de julio, más allá de que la caída en las encuestas de aprobación fue más por el efecto de los medios, que no señalaron las reivindicaciones de las personas, que pueden verse como justas, sino por las acciones que realizaban, que provocaban un desgaste de la imagen de Dilma, como el saqueo de negocios, la rotura de autos, etc. Las personas reaccionaron, no porque las reinvidicaciones de las movilizaciones fueran justas, querer más educación, más salud, más transporte, más universidades; sino por los disturbios que ponía la Rede O Globo, que los mostraba como una incapacidad de gestión de Dilma.
–Sin embargo, las movilizaciones abrieron una oportunidad para la Reforma Política.
–Sí, las puso en agenda la Reforma Política, pero la situación sigue igual, porque es el bloque mayoritario del Congreso que no va a dejar pasar esto. Porque ellos viven de esto. Todo el sistema electoral está enmarcado en garantizar un esquema corrupto, donde tenés diputados de alquiler que cambian su voto por enmiendas presupuestarias, que tienen distintos destinos.
–Lo que explica en cierta medida la crisis de la Mensalão (mensualidad).
–Sí, porque el partido quedó preso de las alianzas y de los acuerdos, que en cierta medida, llevó a la situación que dejó a José Dirceu y a José Genoino en la cárcel, sólo que la prensa no dice que la culpa de esto es el mismo proceso de corrupción del sistema político. Porque los recursos que vienen de los empresarios terminan siendo utilizados para garantizar no sólo la política de los partidos, sino también disputar dentro de los partidos.
–¿Cómo limita al gobierno de Dilma esta situación?
–Y es que no puede ser que Dilma gane una elección y el PT no tenga más que 80 o 90 diputados. Que ella saque 50 millones de votos y el partido no más de 17; eso genera una distancia en la capacidad de gobierno importantísima. Además, cabe señalar, que si bien el poder económico no está boicoteando a un nivel como sucede en Venezuela, Ecuador o Bolivia, quizás porque no dependemos tanto de un producto y tenemos una economía más diversificada como Argentina, lo cierto es que pone fuertes condiciones y no hace nada fácil el gobierno.
–Igualmente pudieron desarrollar parte del programa, ¿qué les faltó?
–No hay que pensar en lo que dejamos de hacer, sino en lo que falta hacer. Si bien hemos marcado un camino en los diez años de gestión, aún tenemos mucho por trabajar, pero que no cabe duda que la Reforma Política se hace imprescindible, porque si no uno queda preso de los partidos de alquiler, que usufructúan la burguesía, la Iglesia o los medios de comunicación. Pero seguiremos trabajando para seguir cambiando.

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OTRAS NOTAS

  • Con su batallón de candidatos, Dilma Rousseff se apresta a enfrentar la contienda por los municipios brasileños, donde si bien las estrategias están echadas, su continuidad en el gobierno comienza a dirimirse en estas elecciones. A partir del 21 de agosto, que largan las campañas electorales y hasta el 4 de octubre, fecha que cierran los spots en los medios, la ciudadanía brasileña será seducida por los aspirantes a intendentes y concejales de los 5.200 municipios a lo largo del país.
  • El escenario político brasileño se mueve a favor de Dilma Rousseff. Mientras reafirma su relación con el PT, la oposición no logra articularse y se fragmenta. En ese marco, avanza con su política nacional e internacional dejando a Ignacio Lula Da Silva en un plano muy alejado del poder. De hecho, en el 8º Congreso Nacional de los Metalúrgicos de la CUT, el ex mandatario dio total apoyo a la presidenta, sostuvo que los medios intentan crear diferencias, “no existen divergencias, porque el día que discordemos, ella tendrá la razón” enfatizó Lula .
  • A pesar de los golpes recibidos y de los propios errores, el PT fue el ganador de la primera vuelta de las elecciones municipales brasileñas. Aunque el centroderechista Psdb se mantuvo como principal partido de oposición, sus pérdidas y la impotencia de los medios para instalar alternativas a Dilma Rousseff harán muy difícil frenar a la Presidenta o a Lula en las presidenciales de 2014.
  • En las elecciones de octubre en Brasil se enfrentarán dos grandes coaliciones, la que impulsa a Dilma –donde tenemos al PT acompañado por el incondicional PCdB (Partido Comunista do Brasil), junto al varguismo del PDT (Partido Democrático Trabalhista) y al estratégico PMdB (Partido do Movimiento Democrático Brasileiro)–, que enfrenta a Serra –que lo sostiene el PSdB secundado por su condicional aliado Demócratas, otra rama varguista expresada por el PTB (Partido Trabalhista Brasileiro) y el PPS (Partido Popular Socialista –ex Partido Comunista Brasileño–).
  • En momentos en que se libra la segunda vuelta electoral en Brasil, Miradas al Sur entrevistó a Raúl Pont, dirigente socialista del Partido dos Trabalhadores, ex Alcalde de Porto Alegre y actual Diputado Estadual por Rio Grande Do Sul.
    –¿Se abre una nueva etapa en Brasil?
  • Teniendo presente que el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva declinó ser candidato en 2014, el partido de la presidenta Dilma Rousseff se prepara para aumentar su caudal de gobiernos locales como punto para reafirmar las aspiraciones de reelección. Con una imagen positiva récord del 77%, tal como lo sentenció una encuesta de Ibope, las elecciones de octubre son un momento clave para que la mandataria cristalice esa popularidad en las urnas.

domingo, 4 de agosto de 2013

XIX Encuentro del Foro de San Pablo

XIX Encuentro del Foro de San Pablo

Año 6. Edición número 272. Domingo 4 de Agosto de 2013
Opinión
El XIX Encuentro del Foro de San Pablo volvió a su ciudad de origen. Este espacio, donde la izquierda de Latinoamérica debate y articula acciones políticas en la región, centró su agenda en la “integración latinoamericana”. Con la presencia del ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, y los actuales mandatarios Nicolás Maduro de Venezuela y Evo Morales de Bolivia, desde el 31 de julio, se desarrolló una larga agenda de actividades que concluirá hoy con la última reunión de los Grupos de Trabajo (su forma organizativa), donde se realizará una evaluación de este encuentro y una declaración final. Desde el lunes pasado, unos 500 delegados de organizaciones y movimientos políticos, representando a 30 países de la región, debaten los desafíos presentes y futuros de la integración en el marco de la crisis mundial. A su vez, concomitante con ese eje central, se analizó el papel geopolítico del grupo Brics, integrado por Brasil, Rusia, China y Sudáfrica. Otro tema del desarrollo regional fue el rol de los jóvenes, que tuvieron su espacio propio en el V Encuentro de la Juventud, realizado el 30 de julio. Comentó Alba Santana de la Jffmln del El Salvador: “Estamos aquí para discutir cómo lograr la unidad latinoamericana”. También veía positivo este involucramiento juvenil Lucila Ponti, del Movimiento Evita de Argentina, que comentó: “Este es un foro de participación y debate entre los distintos movimientos políticos. Y creo que es muy positiva la movilización de jóvenes”.
Derrotero del Foro de San Pablo. Surgido en 1990 en esta ciudad brasileña, el foro congregó a partidos y grupos de izquierda latinoamericanos que se nuclearon para pensar estrategias luego de la caída del Muro de Berlín y la expansión del neoliberalismo. Desde allí, el Foro recorrió el continente para volver este año a San Pablo. Y grandes fueron los cambios, ya que en 1990 el Partido Comunista de Cuba era el único partido de izquierda que gobernaba un país. A casi 23 años, los partidos de izquierda gobiernan la mayoría de los países de la región. Lo hace el Partido Socialista Unificado de Venezuela desde 1998, el Partido dos Trabalhadores desde 2003 en Brasil, el Frente Amplio desde 2004 en Uruguay, el Movimiento al Socialismo desde 2005 en Bolivia, Alianza PAIS en Ecuador desde 2006, el Frente Sandinista de Liberación Nacional desde 2006 con Daniel Ortega, el Farabundo Martí de Liberación Nacional en El Salvador desde 2009 y estaría por regresar el Partido Socialista con Michelle Bachelet. Incluso, partidos del Foro participan de coaliciones de gobierno, como el Partido Comunista en Argentina, en la gestión de Cristina Fernández; o son los principales partidos de oposición, como el Partido de la Liberación o el Revolucionario, de República Dominicana; o el Partido de la Revolución Democrática, de México. En su discurso de inauguración, Lula instó a los representantes a profundizar las políticas progresistas de la región: “Es una oportunidad única en el continente, donde tenemos la responsabilidad y el desafío de buscar en nuestras diferencias las convergencias para alcanzar una América Unida y libre”. En los debates, los marcos de la integración se centraron en profundizar los lazos económicos, políticos y sociales. Así lo comentó Aldo Faleiro, asesor de RRII de la presidencia: “La solución a problemas en la agenda del Mercosur sean de orden comercial, social o político, dependen de un diálogo permanente entre los vecinos, y este espacio como el Foro de San Pablo permite un diálogo permanente entre los partidos políticos, que por su participación en el parlamento tienen una incidencia importante en el sistema de integración”. Roberto Conde, del Frente Amplio uruguayo, dijo: “En el mundo global, los encadenamientos productivos son muy importantes, y si el Mercosur quiere fortalecerse como región, sus empresas, sus compañías económicas tienen que producir encadenamientos productivos”. La jornada más intensa del Foro se desarrolló el miércoles, donde los Grupos de Trabajo acordaron la agenda definitiva y la Declaración Final por la mañana, y luego se desarrollaron los talleres simultáneos por región, para realizar una evaluación detallada de cada caso nacional. Al respecto, Miradas al Sur conversó con Raúl Pont –miembro del Directorio Nacional del PT–: “El Foro muestra una situación consolidada, por la cantidad de partidos de países participantes, y que además ocupan importantes responsabilidades de gobierno en los mismos. Sin embargo, se coloca en agenda la integración como un problema altamente importante, porque será difícil mantener las conquistas y derechos obtenidos, e incluso lograr sostener electoralmente a los gobiernos”. Tal como lo remarcó para el caso venezolano con la ausencia de Chávez: “En los debates de las mesas, con una importante participación de la delegación venezolana, se puede percibir que a nivel interno mantienen una fuerza considerable, sin embargo, también destacan la presencia de una derecha fuerte, consolidada y golpista que puede cambiar la situación”. A su vez, como reflexión en el caso brasileño, comentó que “si bien las movilizaciones que se produjeron en Brasil durante la Copa Confederaciones, que comenzó por el aumento de los transportes, mostró una alta participación juvenil, también expuso una agenda altamente difusa, incluso con reivindicaciones contrarias al avance de derechos. Sin embargo, puso de manifiesto algunas necesidades de profundizar cambios en Brasil, como la Reforma Política”. También conversó con Miradas al Sur Jorge Kreyness, representante del Partido Comunista Argentino: “La centralidad de este encuentro estuvo no sólo en discutir procesos de integración como el Mercosur, el Pacto Andino o el ALBA, sino también en analizar un momento especial, el marco de la era post Chávez, quien tenía un rol gravitante en la región”. Además, agregó: “Se coincide que temas como la paz en Colombia o la posición del continente sobre Malvinas implican pensar los nuevos lazos de articulación política con un liderazgo parcialmente ausente”. A su vez, sostuvo que “es importante destacar que el Foro no se limita a los partidos, sino que lo trasciende en la sociedad. Están presentes las organizaciones sociales que se involucran y sostienen la agenda de las mujeres, de los jóvenes, los indígenas y otras representaciones sociales”. Por último, remarcó: “Además, el Foro entra en un nuevo momento con un instrumento importantísimo como la Escuela de Formación de Cuadros, que ya tiene aprobado sus estatutos y planes de estudios y acompañará la formación de la militancia de la región”.

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domingo, 25 de septiembre de 2011

Dilma depende de la coalición - Entrevista a Raúl Pont

domingo, 9 de enero de 2011

Entrevista a Raúl Pont

Por Ricardo Romero, politólogo UBA/Unsam internacional@miradasalsur.com
























El ex Alcalde de Porto Alegre y actual Diputado por Rio Grande Do Sul, analiza las perspectivas de un probable gobierno de Rousseff En momentos en que se libra la segunda vuelta electoral en Brasil, Miradas al Sur entrevistó a Raúl Pont, dirigente socialista del Partido dos Trabalhadores, ex Alcalde de Porto Alegre y actual Diputado Estadual por Rio Grande Do Sul.



–¿Se abre una nueva etapa en Brasil?



–Aún falta ganar, pero estamos con las encuestas dando a Dilma de 10 a 12 puntos a favor. De hecho, la primera vuelta fue una gran victoria, se consiguió el 47 por ciento de los votos, muy parecido a lo que ocurrió con Lula en 2006, no hay una preocupación por no haber ganado en el primer turno, pero estamos trabajando para garantizar la victoria este 31.



La consigna de la campaña es: “Luchar para seguir cambiando”; es un poco de continuidad, pero también hay cambios, necesariamente; porque Lula ha vivido los 8 años sin una relación de fuerzas favorable en el Congreso. Con una popularidad impresionante, muy buena, es más, sale con casi el 80% de adhesión, pero esto no significa una relación de fuerza real en la sociedad. Porque los medios de comunicación, la Justicia y las instituciones clásicas del capitalismo se mantienen muy fuertes.



Dilma no tiene el carisma, no tiene la historia de liderazgo popular que tiene Lula, pero es una compañera confiable, con una larga tradición de lucha, y que tenemos la certeza que no solamente continuará, sino que va a dar continuidad a nuestras experiencias.



–¿Qué experiencias deja el gobierno Lula?



–Si bien sabemos que la Reforma Política que queríamos para el Brasil no la logramos con Lula, no porque no tuvo la iniciativa, sino que no tuvimos los votos en el Congreso ni una movilización popular suficiente para alcanzarla, en lo económico el país ha cambiado mucho en la defensa de las empresas públicas estatales, especialmente en su fortalecimiento, principalmente la Petrobras. Para tener una idea de lo que eso significa para el país, en los próximos cuatro años hay una proyección de hacer inversiones, de las nuevas reservas de petróleo que se han encontrado en las explotaciones del Pre Sal en las costas brasileñas, en torno a 220 billones de dólares. Eso da una pauta del rol que cumple una de las empresas públicas en el país.



También sobre los bancos Públicos, como la Caja Económica Federal, que es el gran instrumento para la vivienda popular, donde está la proyección de hacer más de dos millones de casas y departamentos populares en el próximo período, para enfrentar uno de los grandes problemas de la gente pobre en Brasil, que es el acceso a una vivienda digna, que millones aún no tienen.



Podemos rescatar la experiencia de la educación, que después de prácticamente una década de parálisis con los neoliberales, la Universidad brasileña pública y gratuita vuelve a crecer, son 16 nuevas universidades federales creadas y un gran crecimiento de las antiguas, especialmente en las vacantes ofertadas en todas ellas, y un número impresionante de nuevas escuelas técnicas, que también el país no conocía hace mucho tiempo.



A su vez, los recursos federales para los Estados y Municipios también ampliaron los servicios y las posibilidades de políticas de vivienda, de escolaridad, de salud o de jubilación pública; todo eso a contramano de lo que pretendían los neoliberales, son las experiencias que dejó el gobierno Lula.



–¿Y qué hay que cambiar?



–Nosotros tenemos conciencia que hay que mejorar la participación popular, ampliarla en el gobierno. Las experiencias de Democracia Participativa que desarrollamos aún están muy restringidas a los gobiernos locales y eso es insuficiente. Ahora tenemos que intentar transferir esa práctica para el Plan Estadual y el Nacional.



Los desafíos o los retos están más o menos claros, para llevar una mayor participación popular, vamos a tener un enfrentamiento principalmente en el primer año; tenemos que hacer la reforma política, porque en el segundo será muy difícil, porque en 2012 tendremos las elecciones municipales, entonces una tentativa es aprovechar la victoria electoral y mejorar la situación de las elecciones proporcionales. Porque los grandes victoriosos en el Congreso fueron los candidatos separados y esto afecta la representación.



–¿Qué rol juega el Pmdb?



–La elección presidencial en Brasil ha generado un nuevo problema, porque la adhesión del Pmdb a la lista de Dilma no fue completa, no fue Nacional, la mayoría cerró en la coalición, pero en algunos estados, como el mío, Río Grande Do Sul, vamos a tener en los próximos meses una nueva composición partidaria; se está construyendo una redefinición político partidaria en Brasil que será muy importante. Los partidos como el Pmdb que quedaron en estos años sin asumir una posición neoliberal, pero sin un compromiso para volver a ser una izquierda más consecuente, a pesar de tener una vieja tradición de resistencia a la dictadura y la lucha por la democracia, va a vivir una contradicción muy fuerte, así como el PDT de Brizola, que desde su muerte es un partido que tiene mucha dificultad de mantener una identidad propia.



–¿Cómo será la política exterior en América latina?



–Creo que el gobierno de Dilma va a mantener la política externa, por el crecimiento económico y por el rol de las políticas en la infraestructura que Lula vino trabajando. Todo apunta para profundizar una integración con los países de América. Aunque hay que avanzar en un aspecto político, la integración tiene que afrontar una estrategia que profundice el Mercosur en ese aspecto.



A su vez, tal como vimos en Unasur, las manifestaciones conjuntas de solidaridad contra todo intento golpista antidemocrático es un presupuesto de construcción que hay que trabajar muy fuerte.



–¿Cómo se conjuga la política de Estado con la programática?



–Lula ha logrado ese papel, por su carisma, figura y origen; pero no sé si con Dilma vamos a tener ese protagonismo, porque ella tiene otra construcción. Vamos a trabajar para que pueda mantener y cumplir este rol de un liderazgo internacional en las relaciones con África, Asia o los Bric’s. Es una política importantísima para ampliar las relaciones del país, para no ser rehenes, como fuimos durante mucho tiempo, de Estados Unidos y la Unión Europea. Las relaciones internacionales no son solamente políticas, son también de mayor autonomía, de mayor relación con los pueblos de América, África o de Asia, y esto desde el partido tenemos una coincidencia muy fuerte que es una política a perseguir y desarrollar en el próximo período.







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