Observatorio Política Brasileña

Miradas al Sur

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domingo, 2 de marzo de 2014

Dilma, celestina entre el Mercosur y la UE

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domingo, 15 de diciembre de 2013

Dilma en el Mundo

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La presidenta brasileña y el secretario general de la ONU.



Un punto crucial para el gobierno de Rousseff fue sostener el liderazgo que había establecido su antecesor en el escenario internacional. Algo que logró sostener con la articulación de una fuerte alianza continental, centrada en los anillos Mercosur - Unasur - Celac, y en la alianza estratégica configurada por los Brics (Brasil - Rusia - India - China y Sudáfrica). Esto permitió a Brasil sostener una presencia en diferentes niveles internacionales como el G-20 y promover políticas diferentes a los ajustes neoliberales de la década del noventa. Punto que la enfrentó tanto a Alemania como a Estados Unidos en la estrategia para superar la crisis.
De hecho, Brasil mantiene una disputa con EE.UU. por el supuesto espionaje denunciado por el ex consultor de inteligencia Edward Snowden, quien sostuvo que la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA) había espiado las comunicaciones de la presidenta Dilma Rousseff, sus asesores y especialmente de la Petrobras. Situación que recibió el apoyo del mismo ex presidente Bill Clinton, que de visita a Brasil sostuvo: “En el caso de Petrobras (…) No deberíamos levantar información económica bajo el pretexto de la seguridad. No de un aliado”.
Otro apoyo importante que recibió Dilma Rousseff sobre el tema fue el del presidente de Francia, François Hollande, que de visita a Brasil centró como uno de los acuerdos la lucha contra el ciberespionaje del que habrían sido víctimas ambos mandatarios. Al respecto, el jefe de Estado francés dijo que: “Tras una serie de revelaciones –de espionaje– es necesario tener una reacción firme y una política que proteja nuestros derechos y evite que eso se repita”.
Aunque la principal preocupación de Dilma Rousseff es ampliar la colocación de productos brasileños, a fin de impulsar la alicaída economía. Por eso, propicia mayor grado de acuerdos para incrementar el comercio exterior. Así, Brasil vio con agrado los compromisos alcanzados en la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio en Balí, Indonesia. La Cancillería brasileña entiende que el “Acuerdo de Facilitación del Comercio”, firmado por 159 países, facilitaría el acceso de productos brasileños a mercados en todo el mundo, al simplificar y desburocratizar requerimientos aduaneros.
Sin embargo, el punto clave de su expansión comercial está en su relación con China y con América latina. Con el gigante asiático la relación es crucial. Durante el año 2012, la relación de intercambio entre ambos países sobrepasó los 75 mil millones de dólares y se espera que crezcan exponencialmente en los próximos años. Desde 2009, China es el mayor socio comercial de Brasil y el principal inversor extranjero directo. A su vez, Brasil es el principal proveedor de China en América latina, que alcanza unos 41,2 mil millones de dólares de exportaciones hacia ese país, que si bien están concentradas en un pequeño grupo de materias primas como la soja, se espera diversificar en los próximos flujos de venta. Por eso, ambos países buscan afianzar su relación comercial para aumentar inversiones china e incrementar las importaciones de productos brasileños. A tal fin, el Banco Central de Brasil y el Banco Popular de China firmaron un acuerdo para realizar transacciones en monedas nacionales, a fin de evitar la dependencia de dólares, por un valor de 60 mil M de reales o 190 mil millones de yuanes (que equivalen a unos 30 mil millones de dólares).
A la vez, Dilma Rousseff intenta sostener una articulación en continental. Durante la semana se entrevistó con los presidentes José Mujica, de Uruguay, y Ollanta Humala, de Perú. La reunión con Mujica el domingo pasado estuvo centrada en analizar los avances alcanzados por un grupo bilateral creado en 2012 para impulsar el acercamiento entre ambos países en lo que refiere a libre circulación de personas y bienes por sus fronteras. Además, ambos presidentes conversaron sobre planes de interconexión energética y la marcha de acuerdos de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, punto que incluye a Argentina, Paraguay y Venezuela.
En tanto que este miércoles se reunió con Ollanta Humala. La relación con este país la destacó Dilma Rousseff a través de las redes sociales, al señalar que Perú es el tercer mayor destino de las inversiones de Brasil en América del Sur, que alcanza unos 6 mil millones de dólares, con más de 70 empresas radicadas allí. En el encuentro, firmaron acuerdos centrados en el aumento de la cooperación, la integración de las cadenas productivas de ambos países y la infraestructura. A su vez, conversaron sobre temas de políticas sociales y regionales en el marco de propiciarlas en la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas).
Otro punto importante para Brasil es haber logrado la incorporación de Venezuela al Mercosur, posibilidad abierta luego de la destitución de Fernando Lugo en Paraguay. Así, Dilma Rousseff puede sostener una inclusión de un país que pierde protagonismo regional tras la muerte de Hugo Chávez y lograr una especie de contención. En tanto que, normalizada la situación institucional del país guaraní, resulta propicio el fortalecimiento regional debido a que el mismo Horacio Cartes, a partir de una decisión soberana del país según el mandatario, aceptó la ampliación del bloque regional.
En tanto que con Argentina, el punto de relación es uno de los más altos de la historia, tanto en términos económico-comerciales como políticos. Si bien existen tensiones específicas, lo cierto es que hay una clara convergencia de políticas de integración y de orientaciones a seguir. Una de ellas, por ejemplo es en el terreno de derechos humanos, donde Dilma Rousseff encaró una estrategia de esclarecimiento, estableciendo la “Comisión de la Verdad”, que hoy está mostrando crímenes de alta relevancia como el propiciado al ex presidente Juscelino Kubitschek y, el que se está investigando, al legendario João Goulart. En definitiva, es un punto en el cual se avanza con suma claridad y se suma a los cambios que vive la región en la materia.

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OTRAS NOTAS

  • La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, realizó su tercer viaje internacional. Esta vez, el destino fue China, los anteriores habían sido Argentina y Portugal. Estuvo acompañada por los Ministros Antonio Patriota (Relaciones Exteriores), Fernando Pimentel (Desarrollo, Industria y Comercio), Aloizio Mercadante (Ciencia y Tecnología) y Edison Lobao (Minas y Energía); además del gobernador de Bahía, Jaques Wagner, y una comitiva de unos 250 empresarios.
  • El próximo 20 de septiembre, el flamante presidente electo de México, Eduardo Peña Nieto, se reunirá con su par brasileña, como parte de su gira por Centro y Suramérica. Su itinerario comenzará en Guatemala, pasando por El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Colombia; arribará a Brasil el 19 de septiembre, donde se encontrará con el ex presidente Fernando Henrique Cardoso y al día siguiente hará lo propio con Dilma Rousseff; concluyendo su periplo con visitas a Chile, la Argentina y Perú.
  • La semana que viene, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, visitará Brasil acompañado de la primera dama Michelle y de sus hijas, Saha y Malia. Estará el 19 en Brasilia y el 20 en Río de Janeiro, con una programación aún no confirmada pero que prevé la visita a la favela “pacificada”, un chapuzón en una playa carioca y una cena íntima con Dilma Rousseff.
  • Durante el desarrollo de la Cumbre del G-20 en Cannes, la presidenta Dilma Rousseff no sólo marcó una línea contra las políticas de ajuste, además provocó un viraje en la estrategia de rescate del viejo continente, mientras Estados Unidos y la Unión Europea esperaban generar el compromiso de los Brics (especialmente de Brasil, China y Rusia) para que aporten a la formación de un fondo de estabilización para la eurozona. El rechazo de la mandataria brasileña generó un cambio en la propuesta inicial.
  • Desde sus raíces históricas, Brasil y Argentina estuvieron vinculados en procesos políticos similares. Al ver los parecidos entre Mariano Moreno y Joaquim Gonçalves Ledo; Julio A. Roca y Deodora Da Fonseca; Juan D. Perón y Getulio Vargas; Arturo Frondizi y Jusbelino Kubischetk; Raúl Alfonsín y José Sarney; Carlos Menem y Fernando Henrique Cardoso; se puede marcar un paralelismo en la vida de ambos países.
  • Son mujeres especiales, son militantes políticas y saben que las dos juntas tendrán más fuerza que (Néstor) Kirchner y yo. La gente tiene más respeto por las mujeres que por los hombres y estoy seguro de que las dos juntas van a cambiar un poco la política mundial.” El elogio de Lula da Silva a las presidentas Cristina Kirchner y Dilma Rousseff, durante la inauguración de la nueva sede diplomática argentina en Brasilia, no sólo confirmó la excelente relación bilateral.

domingo, 17 de marzo de 2013

Dos miradas sobre la relación Argentina - Brasil y la minera Vale

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Dos miradas sobre la relación

Argentina - Brasil y la minera Vale

Año 6. Edición número 252. Domingo 17 de marzo de 2013

Dilma Rousseff y Cristina Fernández deben asumir un liderazgo vacante en la región.
Nuevos desafíos de una alianza estratégica
Ricardo Romero UBA/UNSAM www.politicabrasil.com.ar
Las mandatarias Dilma Rousseff y Cristina Fernández tienen un encuentro pendiente en El Calafate, que fue programado tras la visita argentina a Brasilia en diciembre de 2012, cuando la presidenta brasileña agasajó a su par en el Palacio de la Alborada, en Brasilia. Esta reunión fue suspendida dos veces, la primera por la tragedia en Santa María, un incendio que provocó la muerte de 233 personas, y la segunda por el fallecimiento del presidente venezolano Hugo Chávez. Y son muchos los temas que deberán abordar a partir de los nuevos desafíos a enfrentar en las relaciones bilaterales, especialmente en lo que refiere a la política latinoamericana y a la integración regional. Pero en especial, deberán atender conflictos como el surgido con la minera Vale que, tras vencer el plazo para que presente un proyecto de reactivación, se colocó como punto de urgencia en la agenda de ambos países. El problema reside en que la empresa brasileña necesitaba ahorrar unos 1.500 millones de dólares para retomar las inversiones en la región. En tal sentido, estaba pendiente la exención de obras que tenía que realizar Vale, como la construcción de un tramo ferroviario extra para pasajeros en Neuquén, o la reducción de cobros de derecho de paso por parte de Río Negro y Buenos Aires en la traza del tren que debe llevar el mineral al puerto de Bahía Blanca. Lo cierto es que tras la decisión de la minera de desistir del desarrollo del megaemprendimiento de potasio en el Río Colorado, el gobernador neuquino Jorge Sapag solicitó a la empresa que asegure una solución pacífica a la nueva realidad, en especial por la situación de 6.400 trabajadores de Mendoza, Río Negro, Neuquén y Bahía Blanca; y confió que este tema sea tratado en un próximo encuentro entre la presidenta Cristina Fernández y Dilma Rousseff dentro de los 30 días. Igualmente, la relación bilateral no es sólo reproches, también hay acuerdos, como los pasos que se están dando en la complementación que están desarrollando compañías nacionales para su participación en el plan de expansión de la flota de la empresa estatal brasileña Petrobras, donde gran parte de los requerimientos de la industria naval que tiene la petrolera podrían ser fabricados en este país. A su vez, está pendiente el destrabe de un crédito que sustente el soterramiento del Ferrocarril Sarmiento, que sería otorgado por el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil. No obstante, Argentina y Brasil deberán fortalecer los lazos bilaterales de integración, enfrentando los conflictos que los mismos tienen y concretando los proyectos fijados. Sin duda, uno de ellos es el tema de la industria automotriz, que estructuralmente genera constantemente tensiones entre ambos países, por lo que necesitan arribar a un esquema de cupos de exportación y lograr superar las barreras comerciales que fija Argentina y molestan a Brasil. Pero el reto más importante es seguir haciendo historia en la región, especialmente en la era post Hugo Chávez que, tras el mar de lágrimas que provocó su muerte, no queda otra que poner rodilla en tierra y seguir construyendo la utopía de la unidad latinoamericana. Tarea nada sencilla por el vacío de liderazgo que representa su ausencia, especialmente por el modelo de integración que propició. Contrapuesto a una liberalización comercial impulsada por los Estados Unidos, además Chávez fue catalizador político de experiencias como las de Ecuador o Bolivia y jugó un rol especial en el abastecimiento petrolero de países latinoamericanos, especialmente Cuba. Este rol político quedará por un tiempo en segundo plano, ya que en el corto plazo Nicolás Maduro tendrá como reto lograr mantener la coalición política interna y el apoyo popular para sostener un gobierno que continúe con las bases heredadas del período chavista. En tal sentido, los armados propiciados por Chávez, como el ALBA (Alternativa Bolivariana para Nuestra América) o el Petrocaribe –acuerdo para abastecer de petróleo en condiciones especiales a países del continente– quedarán supeditados a los lazos generados en espacios como la Unasur (Unión de Naciones de América del Sur) y la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe). Por eso, no cabe duda que Dilma Rousseff, como conductora de un Brasil con fuerte peso regional, tendrá el desafío y responsabilidad de asumir un liderazgo continental que difícilmente pueda ocupar algún otro país latinoamericano. Si bien figuras como Correa, que podrían tener el carisma del venezolano, no tienen el peso económico para sostener ese posicionamiento, la evolución de países como México, Colombia o Chile podría poner en cuestionamiento el legado de Hugo Chávez para el continente. En ese aspecto, Dilma Rousseff deberá profundizar su alianza con Argentina, país con un peso propio, y buscar en Cristina Fernández un sostén que permita contener el arco bolivariano expresado en Bolivia y Ecuador. No cabe duda de que los distintos niveles de articulación regional, expresados en la Unasur y la Celac, implican una política latinoamericana contrapuesta al intento hegemónico de los supuestos países del primer mundo. De hecho, la crisis que viven estos Estados centrales debilitan sus pretensiones regionales y propician, e incluso condicionan, la necesidad de profundizar lazos de integración regional. Por eso, Argentina y Brasil deberán mostrar la capacidad de avanzar en la incorporación de nuevos países al Mercosur (Mercado Común del Sur), así como Venezuela, que ingresó súbitamente a partir del golpe en Paraguay y por gestiones de Brasil, encabezadas por Marco Aurelio García, asesor presidencial en relaciones internacionales de los gobiernos de Lula y Dilma. Mismo trabajo deberá hacerse con Bolivia y Ecuador a fin de garantizar un marco de continuidad política a la región y, a su vez, incluir en los armados a Uruguay, donde el mismo Pepe Mujica les pide a sus socios “sincerar” los caminos a seguir en el bloque. Este espacio regional intenta cubrir a la región de la crisis internacional que golpea con dureza a Europa y busca posicionar el peso regional de un Brasil que como sexta economía del planeta y acreedor de los organismos internacionales lo colocan con un nuevo rol global. Por eso, en la agenda pendiente entre Dilma Rousseff y Cristina Fernández está el análisis estratégico de la intervención de ambos países en espacios internacionales como el G-20 o la Asamblea General de la ONU. Es de esperar que, en forma conjunta, Argentina y Brasil impulsen políticas de protección al empleo y de promoción de la industrialización, contrapuestas a los ajustes neoclásicos desarrollados en la Unión Europea. A su vez, Brasil le tendería un puente a la Argentina para fortalecer su lazo e incorporación al esquema Brics, que el vecino país comparte con Rusia, India, China y Sudáfrica. En definitiva, el escenario global y latinoamericano obliga a Dilma Rousseff y a Cristina Fernández a profundizar las relaciones bilaterales y subsanar situaciones que fortalezcan el lazo entre ambos países.
Vale-Potasio Río Colorado ¿Y ahora qué hacemos?
Daniel Bosque Director de Mining Press
La muerte de Hugo Chávez no sólo fue una desgracia para sus partidarios y admiradores de diversas latitudes. El deceso, dos días antes de la cita 7-M de Cristina-Dilma en El Calafate, abortó un encuentro del que muchos esperaban saldrían señales o decisiones dirigidas a sacar del barro al proyecto Potasio Río Colorado (PRC, cuyo desarrollo demandaría US$ 6.000 millones). Lo que ahora se sospecha es que de cara a esa cumbre había pocas soluciones al gusto de Vale. Tras 79 días de parálisis, el holding minero de Brasil suspendió la construcción de la mina. Después de haber puesto en PRC unos US$ 1.500 millones (más los US$ 750 millones que le costó la compra a Río Tinto), Vale decidió que los números no le cierran, así como está la economía argentina y el proyecto minero PRC, la más grande de las inversiones en marcha en el país (las de Pascua Lama se reparten con Chile). Analistas financieros y bursátiles del mundo ya habían aplaudido el parate de las obras, pese a la fortuna ya enterrada en el progreso del complejo. En tiempos de la minería mundial de “revaluación de activos”, PRC no ha logrado despejar sus incertidumbres. Potasio Río Colorado era para varios actores el emprendimiento deseado. Brasil consume 6.000.000 ton/año de cloruro de potasio y sólo produce la décima parte. El mineral que importa lo trae caro en fletes desde Bielorrusia o Canadá. Vale pensó en ponerlo a tiro desde Bahía Blanca a Corumbá. Para la balanza del Mercosur, este comercio significaba también emparejar cuentas entre Argentina y Brasil. Mendoza, por su parte, esperaba un jugoso aporte a su erario en concepto de regalías. Por eso, el gobernador Paco Pérez hizo lo imposible, en prórrogas y seducciones, para que Vale no diera el portazo. Hay factores que han desalentado a Vale, como sus balances (perdió US$ 2.647 millones en el 4T 2012), la proyección del mercado global del potasio (-20% en 2012) o la influencia de la incomparable inflación argentina (25-30%/año). “Necesitamos la comprensión del gobierno argentino para continuar con PRC. El sector minero demanda, por el tamaño de sus iniciativas, un tratamiento especial” había dicho en la reciente PDAC 2013 el director global del holding brasilero, Marcio Godoy. Y resolver la cuestión del corredor ferroviario era tan clave como la cuestión fiscal. Lo que requería de la decisión política del Gobierno Nacional, que hasta ahora ha sido mero espectador de las ínfulas de gobernantes y privados de Neuquén y Río Negro. Según Vale, las demoras por estas discusiones sobre servidumbres y derechos de paso habían encarecido la inversión en unos US$ 1.000 millones. El impacto por el turn off de Potasio Río Colorado será fuerte en Mendoza, provincia que había pactado con la minera un 75% de compre local. Vale-PRC había encadenado a unas 2500 pymes, preveía una inversión piso de US$ 600 millones para este año, para lo cual precisaba de 4.000 puestos de trabajo. Las cámaras de proveedores de servicios mineros nucleadas en Ofecasemi y Casemi habían expresado también su alarma por esta situación. Y la UTE local de Distrocuyo-Cartellone, que venía construyendo la línea eléctrica (40% de avance) para la interconexión (132 kw) con la línea Comahue Cuyo más dos estaciones transformadoras, reclamaron al gobierno de Mendoza por el freno de la obra (valuada en US$ 15 milones). Son parte del tendal que dejará el plantón de Vale.
Dólares. Fuentes cercanas a las negociaciones fiscales, en las que estuvo involucrado también el secretario de Minería, Jorge Mayoral, hablan de lápices afinados en torno de la cuestión impositiva, lo que importaría ahorros de entre US$ 600/1.000 millones para Vale. La minera arguyó que la cotización de los dólares que ingresa está desfasada, mientras la inflación avanza, con sobrecostos del 40%. La eximición del IVA, dentro de este paquete, tendría sustento en dos leyes nacionales: la 24.196, que además de estabilidad fiscal regula deducciones y exención de Ganancias; y la 24.402, que decide el otorgamiento de créditos para el pago del IVA. Cualquier modificación de las condiciones firmadas entre Mendoza y Vale Argentina debería haber sido ratificada por la Legislatura mendocina. El virtual Plan B del gobernador de Mendoza, Francisco Pérez, para cambiar vía La Pampa la traza del ferrocarril hasta Bahía Blanca –cuya viabilidad es la mayor incógnita para el emprendimiento–, lejos de llevar tranquilidad a quienes siguen el caso, ha dado nuevas pistas acerca de cómo se mueven las cosas en Argentina 2013. ¿Quién podía asegurar que en el nuevo recorrido, por otras provincias y municipios, no aparecerían pretensiones similares de superficiarios y gobiernos locales? “Dejar a una empresa minera a que resuelva el puzzle de centenares de intereses de particulares y de la política local poco tiene que ver con la promoción genuina de una inversión de esta magnitud”, dijo a Mining Press una fuente de Vale en Río de Janeiro. El socio mayor del Mercosur no comprende cómo el status de país federal que ostenta Argentina puede complicar así las cosas. Brasil es una República Federativa, pero esas cosas allí no pasan. Vale largó la toalla, como dicen en el box. Mientras pululaban versiones variopintas de nuevos socios, como la del superjeque Sulaiman Al-Fahim, dueño del Manchester City F.C. (al que tentaron en Dubai a fines de enero Axel Kicillof, Julio De Vido y Jorge Mayoral “por expresa indicación de la Presidenta”, dijeron sus voceros) y la menos poderosa Mendoza, que entraría en un modelo mixto a cambio de las exenciones, regalías y otros rubros. El potasio es la mejor demostración de la amplia gama de recursos mineros de la Argentina. PRC estimó una producción inicial de 2,4 millones ton/año, hasta trepar hasta 4,3 millones de toneladas, con un horizonte de vida útil de 45 años que podría extenderse otras dos décadas. El proyecto suspendido involucra: 1º) La planta de proceso y extracción en Malargüe y dentro de las 80.000 has que ocupa la mina (presupuestada en U$S 1.100 millones); 2º) La construcción y refacción de 900 km de líneas férreas en cuatro provincias: Mendoza, Neuquén, La Pampa y Buenos Aires (U$S 1.000 millones) y la construcción de un aeropuerto en Malargüe; 3º) Una planta de reducción y compactación, además de la infraestructura para carga de los buques, en el puerto de Bahía Blanca (U$S 750 millones).
¿Y ahora? Al cierre de esta edición, la Nación y la provincia de Mendoza intentaban pactar con Vale las condiciones de la retirada de Potasio Río Colorado. Una difícil tarea, dados los antecedentes de los dialogantes. Los funcionarios reclaman, desde la audiencia del Ministerio de Trabajo del miércoles en adelante, que el holding brasileño garantice el pago de salarios a los empleados del proyecto por un año, lo que en buen romance significa hasta después de las elecciones de octubre. La cuestión es que la mayoría de los 4.000 y pico de operarios y técnicos directos no son de Vale, sino del enjambre de empresas proveedoras que construían el complejo. Mientras tanto, en el índice Bovespa de la Bolsa de San Pablo, la acción de la compañía procuraba recuperarse de las esperables caídas que le supuso la noticia del abandono del proyecto argentino. “Los inversores van a entender que es mejor resignar un negocio que hacer un mal negocio”, decían fuentes de la empresa, en una pulseada con el mayor agorero del desplome de los papeles, el ministro argentino Julio De Vido, quien sugirió a los accionistas de Vale abandonar su apuesta por la empresa. La embestida recordó a otros episodios similares del funcionario vitalicio del kirchnerismo: cuando algo no funciona, tirar bajo el tren a las empresas (recordar eléctricas o petroleras) es la mejor receta. Hablando de tren, los voceros del Gobierno difundían su propia versión: Vale ya había garantizado el 70% de la traza en acuerdos con superficiarios y administraciones locales. La empresa desertora habla del 30%. No hay muchos casos en la minería en que con US$ 2.200 millones “enterrados” y el 40% de la construcción de una mina, se resigne la inversión. Analistas del sector y sobre todo del ítem propiedad minera, decían que no pasará demasiado tiempo para que Mendoza, la soberana del recurso minero según la Constitución de 1994, oficialice la caída de la concesión, invocando “abandono de mina” (artículos 226 a 232 del Código de Minería). La prestigiosa consultora brasilera Eurasia Group conjetura que “Vale difícilmente llegará a un acuerdo para seguir en la Argentina”. En rigor, hay cero clima para seguir. El dirigente empresario Roberto Zenobi, de la cámara de los mineros mendocinos, lo resumió en palabras que fueron avaladas en el sector: “Hoy PRC no es negocio para Vale, hicimos las cosas mal durante siete años y ya la mina debería estar operando o a punto de hacerlo”. Se refería a lo que en el ambiente minero todos conocen: el rosario de pretensiones que sufrieron los concesionarios del proyecto en Mendoza, La Pampa, Neuquén, Río Negro y Buenos Aires, las provincias de la cuenca del Río Colorado nucleadas en el Coirco. El potasio malargüino parece maldecido. Por su default, Río Tinto no llegó a construirla y debió cederla a Vale en enero de 2009 por una suma irrisoria para lo que es la magnitud del proyecto. La historia se repite ahora con el gigante de Brasil, que se baja de una apuesta para 50 años apremiado por sus magros estados contables. Operadores K que nunca faltan decían por estas horas que todo se solucionará y PRC será finalmente un emprendimiento argentino-brasileño. Y ya circulan en el ambiente los nombres infaltables de Cristóbal López y Vila-Manzano, además de las crípticas palabras de Miguel Galuccio de que YPF “se prepara para encontrar la forma de desarrollar el proyecto, con o sin Vale”. La provincia de Mendoza, se sabe, no tiene capital ni espaldas para afrontar sola esta inversión. La especulación tiene también su lógica: el potasio mendocino tiene su mejor futuro con Brasil como comprador. Estas fuentes aseguran que Dilma y Cristina terminarán arreglando todo, pero el circuito de agravios mutuos ha sido enorme. La liturgia devidista no fue un bálsamo, precisamente. Y la gerencia de Vale Argentina ninguneó como pocos al gobernador Paco Pérez: nunca le avisó oficialmente que, finalmente, suspendía. Dicen que Cristina lanzó su ira contra a los funcionarios de Planificación y de Economía tras el cese del más importante proyecto productivo que tiene el país. No es para menos. PRC ha terminado siendo una interminable carrera de obstáculos. Un entuerto que no ha podido reparar la gran política. Por favor, que alguien baje de YouTube el video (de julio de 2012) del CEO de Vale, Murilo Ferreira, y de CFK, en la Casa Rosada, en el que ambos ensalzaban el gran proyecto minero que hoy ingresó en el desván de las frustraciones argentinas.

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OTRAS NOTAS

  • Desde sus raíces históricas, Brasil y Argentina estuvieron vinculados en procesos políticos similares. Al ver los parecidos entre Mariano Moreno y Joaquim Gonçalves Ledo; Julio A. Roca y Deodora Da Fonseca; Juan D. Perón y Getulio Vargas; Arturo Frondizi y Jusbelino Kubischetk; Raúl Alfonsín y José Sarney; Carlos Menem y Fernando Henrique Cardoso; se puede marcar un paralelismo en la vida de ambos países.
  • El diario Clarín destacaba en su edición del 2 de enero pasado que la presidenta de Brasil Dilma Rousseff no había citado a la Argentina en su discurso de asunción. En menos de 24 horas, se esfumó ese intento de buscar discordias bilaterales, cuando los cancilleres de ambos países anunciaron que la mandataria brasileña fijaba a Buenos Aires como primera visita internacional. Este offside periodístico elude los condicionamientos estructurales que tienen ambos países, tanto históricos como coyunturales, que los relaciona en forma estratégica y preponderante.
  • El próximo 20 de septiembre, el flamante presidente electo de México, Eduardo Peña Nieto, se reunirá con su par brasileña, como parte de su gira por Centro y Suramérica. Su itinerario comenzará en Guatemala, pasando por El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Colombia; arribará a Brasil el 19 de septiembre, donde se encontrará con el ex presidente Fernando Henrique Cardoso y al día siguiente hará lo propio con Dilma Rousseff; concluyendo su periplo con visitas a Chile, la Argentina y Perú.
  • La escalada del conflicto minero, junto a las irresponsables posiciones de algunas fuerzas políticas (principalmente el radicalismo) ha ido más allá de los deseos del Gobierno, que lo que menos quería era otro frente de batalla en momentos en que concentraba fuerzas versus Moyano, por Malvinas y en el difícil cuadro del sector externo timoneado por Guillermo Moreno.
  • La cita en Caracas entre la jefa de Estado argentina Cristina Fernández y su par brasileña, Dilma Rousseff, sirvió para corregir ciertas tensiones que se registraron este año en el comercio bilateral. Además, el particular contexto de crisis global empujó a cada país en los últimos meses a tomar medidas excepcionales que fueron, a su vez, malinterpretadas por algunos medios como medidas proteccionistas.
  • Durante el desarrollo de la Cumbre del G-20 en Cannes, la presidenta Dilma Rousseff no sólo marcó una línea contra las políticas de ajuste, además provocó un viraje en la estrategia de rescate del viejo continente, mientras Estados Unidos y la Unión Europea esperaban generar el compromiso de los Brics (especialmente de Brasil, China y Rusia) para que aporten a la formación de un fondo de estabilización para la eurozona. El rechazo de la mandataria brasileña generó un cambio en la propuesta inicial.

domingo, 30 de diciembre de 2012

El Ying y el Yang de dos vecinos

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El Ying y el Yang de dos vecinos

Año 5. Edición número 241. Domingo 30 de diciembre 2012
Desde sus raíces históricas, Brasil y Argentina estuvieron vinculados en procesos políticos similares. Al ver los parecidos entre Mariano Moreno y Joaquim Gonçalves Ledo; Julio A. Roca y Deodora Da Fonseca; Juan D. Perón y Getulio Vargas; Arturo Frondizi y Jusbelino Kubischetk; Raúl Alfonsín y José Sarney; Carlos Menem y Fernando Henrique Cardoso; se puede marcar un paralelismo en la vida de ambos países. Pero, la dupla Ignacio Lula Da Silva y Néstor Kirchner y las actuales mandatarias Cristina Fernández y Dilma Rousseff establecen una nueva etapa en la relación bilateral, debido a que la configuración internacional, el marco regional y la política interna de ambos países convergen en una sólida simbiosis política. En el plano global, el nuevo estatus de sexta economía del planeta y acreedor en los organismos internacionales, colocan a Brasil en un nuevo rol en el escenario mundial. En ese marco, la alianza con Argentina, en espacios como el G-20, permite marcar un contrapunto a las directrices ortodoxas y sostener un planteo no monetarista, centrado en la producción y la inversión. De hecho, en la 67º Asamblea General de la ONU, las presidentas Rousseff y Fernández cargaron contra las medidas anticrisis de la UE y los Estados Unidos, y sostuvieron una defensa a las políticas de protección de empleo y promoción de la industrialización en ambos países. A su vez, Brasil sostiene una articulación alternativa, en el marco de los Brics, que a pesar de la desaceleración China, permitió transitar sin sobresaltos la crisis de los centros financieros. Sin duda, la vinculación regional permitió sobrellevar el panorama internacional. Con el ingreso de Venezuela al Mercosur, la región consolida en espacio territorial y energético, con una población de casi 300 millones de personas, y que promete ampliarse con el ingreso de Bolivia y Ecuador, lo que permitiría articular el armado político de la Unasur en un bloque regional de integración. Incluso, el nuevo gobierno de México, permitiría centrar un esquema continental que dotaría a la Celac una base infranqueable a los intereses del capital financiero. En ese sentido, cabe mencionar las implicancias de esas articulaciones, citando el caso de la Fragata Libertad, retenida en Ghana el 2 de octubre pasado por un fallo a favor de los fondos buitre, que más allá de los logros del gobierno argentino en los estrados jurídicos, también tuvo una colaboración total de Brasil, que al tener representación diplomática en el país africano, la misma presidenta Rousseff puso a disposición de diplomáticos, juristas y funcionarios argentinos la embajada brasileña. Esto refuta los argumentos que sostienen una relación frágil, basada en señalar los conflictos arancelarios y comerciales que tienen ambos países, este planteo no comprende que la Argentina y Brasil representan un espacio económico 250 millones de personas, con una base industrial sólida, de gran potencial y abundantes recursos naturales estratégicos en una extensión de 9.000 millones de km2 y que los acuerdos en proyectos hidrocarburíferos establecerán un eje de desarrollo clave en la región. Tal como comentó a Miradas al Sur, el historiador económico Mario Rapoport: “la alianza estratégica que viene conformando desde la década de 1980, no sólo conduce a la superación de las dificultades históricas que tuvieron ambos países, sino que además trae beneficios concretos para ambas sociedades”. Y este vínculo se estrecha con la política interna, que a pesar del esfuerzo de marcar diferencias por parte de opositores, lo cierto es que tanto Lula y Dilma tuvieron como lazo estratégico para la política exterior de Brasil a Néstor Kirchner y Cristina Fernández en Argentina, vínculo que se potencia en coincidencias políticas que refieren a la visión sobre el multilateralismo y el americanismo. A su vez, cabe comprender que los modelos nacionales desarrollados en los países latinoamericanos se sustentan también en una convergencia ideológica de sus gobernantes, centradas en el avance de derechos humanos, la inclusión social y la garantía y promoción de derechos. Sin duda, profundizar la relación en la integración productiva potencia la unión continental. Por eso, con una agenda que no para, a finales de enero luego de la Cumbre Suramericana, las presidentas Dilma Rousseff y Cristina Fernández se reunirán en El Calafate, junto a sus ministros, para continuar con los lineamiento en diciembre, en el palacio de Itamaraty y realizar una evaluación de lo actuado y la implementación de proyectos acordados.

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OTRAS NOTAS

  • La presidenta brasileña Dilma Rousseff cumplió su primer viaje internacional. Y con una agenda de unas cinco horas, reafirmó el nuevo vínculo en la relación bilateral que establecieron ambos países a partir del eje que marcaron Inácio Lula da Silva y Néstor Kirchner, junto a Hugo Chavéz, de contraposición al Alca que impulsaba el ex presidente de los Estados Unidos, George W. Bush. En este encuentro con la mandataria argentina Cristina Fernández, con sólo seguir la crónica de la visita de Dilma al país, se puede comprender la nueva etapa en la integración binacional y regional.
  • Los acuerdos firmados con Brasil tras la visita de su presidenta, Dilma Rousseff, a su par Cristina Fernández de Kirchner, para la construcción de 2 reactores nucleares de tecnología argentina son la consecuencia del trabajo que desde hace años el ministro de Planificación, Julio De Vido, encargó, particularmente, a la Cnea.
  • Asumiendo un liderazgo internacional, la presidenta Dilma Rousseff salió a criticar el actual orden mundial, al entender que el mismo “no refleja la realidad: la fuerza emergente de los países en desarrollo. No refleja continentes enteros, como es el caso de América latina o África”. Lo sostuvo la mandataria en un discurso ante la Asamblea Nacional de Angola, en el marco de su visita por los países africanos.
  • El diario Clarín destacaba en su edición del 2 de enero pasado que la presidenta de Brasil Dilma Rousseff no había citado a la Argentina en su discurso de asunción. En menos de 24 horas, se esfumó ese intento de buscar discordias bilaterales, cuando los cancilleres de ambos países anunciaron que la mandataria brasileña fijaba a Buenos Aires como primera visita internacional. Este offside periodístico elude los condicionamientos estructurales que tienen ambos países, tanto históricos como coyunturales, que los relaciona en forma estratégica y preponderante.
  • Durante el desarrollo de la Cumbre del G-20 en Cannes, la presidenta Dilma Rousseff no sólo marcó una línea contra las políticas de ajuste, además provocó un viraje en la estrategia de rescate del viejo continente, mientras Estados Unidos y la Unión Europea esperaban generar el compromiso de los Brics (especialmente de Brasil, China y Rusia) para que aporten a la formación de un fondo de estabilización para la eurozona. El rechazo de la mandataria brasileña generó un cambio en la propuesta inicial.
  • Son mujeres especiales, son militantes políticas y saben que las dos juntas tendrán más fuerza que (Néstor) Kirchner y yo. La gente tiene más respeto por las mujeres que por los hombres y estoy seguro de que las dos juntas van a cambiar un poco la política mundial.” El elogio de Lula da Silva a las presidentas Cristina Kirchner y Dilma Rousseff, durante la inauguración de la nueva sede diplomática argentina en Brasilia, no sólo confirmó la excelente relación bilateral.